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Wednesday 20th of September 2017
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Violación a la Casa de Imam Al Hadi (P)

    h, señor mío! Me apena mucho haber entrado a tu casa de la manera en que lo hice, sin tu permiso. Pero se me había ordenado que lo haga". El Imam le contestó con la siguiente aleya: "...Aquellos que obran mal pronto sabrán la suerte que les espera (26:227)".

Agencia de Noticias de Ahlul Bait (ABNA)  —En cierta ocasión, Al-Mutawakkil se enfermó de pústulas y estaba a punto de morir. Nadie osaba tocarlo para curarlo. Su madre hizo la promesa que si él se curaba, le daría una gran suma de dinero de su fortuna personal a Abu Al-Hasan (P). Al Fath Ibn Haqam, quien era hermano adoptivo de Al-Mutawakkil, le recomendó al califa que consultase al Imam Al-Hadi (P), pues quizás él le indicase algo a través de lo cual Dios le diese algún alivio. El califa ordenó que le solicitasen ayuda a Abu Al-Hasan (P), y él le mandó a decir que mezcle el sedimento de la grasa de un cordero con agua de rosas y lo pusiese sobre las pústulas, lo cual le sería beneficioso, si Dios así lo quisiera. Los que estaban presentes se burlaron del remedio, pero Al Fath le dijo al califa: "No existe ningún peligro en probarlo. ¡Por Dios!, tengo esperanzas que aquí haya una solución".

Prepararon la mezcla y la colocaron sobre las pústulas. Inmediatamente éstas se rompieron y comenzaron a sanarse.

 Entonces la madre de Al-Mutawakkil se alegró por su recuperación y le envió al Imam Al-Hadi (P) una bolsa conteniendo 10.000 dinares, la cual estaba cerrada con su sello personal. Al Batha'i, un espía del califa, se enteró que el Imam había recibido esta bolsa de dinero, y se presentó ante Al-Mutawakkil inventando calumnias sobre Al-Hadi (P). Le dijo que estaba reuniendo dinero y armas para conspirar en su contra. Al-Mutawakkil entonces le ordenó a uno de sus funcionarios, Said, que entrase por la noche en la casa de Al-Hadi (P) en forma inesperada, y le trajese todo el dinero y las armas que encontrase en ella.

Said informó que fue a la casa del Imam Al-Hadi (P) por la noche, llevando una escalera. Subió al tejado y comenzó a descender en la oscuridad, hasta que se perdió. Entonces oyó desde la casa la voz del Imam que lo llamaba, diciéndole: "¡Oh, Said! Permanece donde estás hasta que te alcancen la luz." Le llevaron un candil y lo ayudaron a bajar. Said encontró al Imam vistiendo una capa de lana y un sombrero de lana. Estaba frente a una alfombra que usaba para rezar, y se hallaba ubicada en dirección a la Meca (a la Quiblat). El Imam le dijo: "Allí están las habitaciones. Busca en ellas". Said revisó todo y sólo pudo hallar dos bolsas cerradas, con el sello de la madre del califa sin romper. Luego el Imam le indicó que buscase debajo de la alfombra que utilizaba para rezar, y encontró allí una espada en su vaina. Said la tomó y la llevó junto a las dos bolsas para entregárselas a Al-Mutawakkil.

Cuando el califa vio el sello de su madre en las bolsas, ordenó que la llamaran y le preguntó acerca de lo que había visto. Ella dijo que mientras estuvo enfermo, había hecho la promesa que si se curaba le enviaría 10.000 dinares a Abu Al-Hasan 'Alí Ibn Muhammad al Al-Hadi (P), y cuando se curó, le envió la bolsa con la suma prometida y otra bolsa más con 400 dinares. Ninguna tenía el sello roto, lo cual indicaba que el Imam no las había tocado. Ante esta situación, Al-Mutawakkil ordenó que le devolviesen ambas bolsas y que agregasen de su parte 10.000 dinares más.

Said mismo fue quien restituyó todo al Imam. Cuando estuvo delante de él sintiéndose muy avergonzado, le dijo: "¡Oh, señor mío! Me apena mucho haber entrado a tu casa de la manera en que lo hice, sin tu permiso. Pero se me había ordenado que lo haga". El Imam le contestó con la siguiente aleya: "...Aquellos que obran mal pronto sabrán la suerte que les espera (26:227)".

Finalmente terminó el vergonzoso gobierno de Al-Mutawakkil. Fueron las incitaciones de su hijo Al-Muntasir hechas hacia un grupo de sus soldados turcos dirigidos por su jefe Bugha Al-Asghar las que provocaron que asesinaran a Al-Mutawakkil y a su ministro Fath Ibn Jaqan mientras se encontraban bebiendo y divirtiéndose. Y así fue como limpiaron el mundo de su obscena existencia.

Al día siguiente que Al-Mutawakkil fue asesinado, Al-Muntasir tomó el califato y ordenó que destruyeran algunos de los palacios de su padre. El no molestó a los alíes y en cambio se portaba bien y era bondadoso con ellos, y también les permitió visitar la tumba del Imam Husain (P).

 Asimismo ordenó que regresaran los jardines de "Fadak" a los descendientes de los Imames Al-Hasan y Al-Husain (P), e hicieran la devolución de las donaciones pertenecientes a la familia Abu Talib.

 Al-Muntasir gobernó únicamente durante seis meses, ya que murió en el año 248 del calendario musulmán.

Después de su muerte, lo sucedió su primo Al-Musta‘iin y nieto de Al-Mu'tasim quien continuó con un método similar al de los califas anteriores. Durante su gobierno se reveló un grupo de alíes los cuáles fueron muertos.

Al-Musta‘iin no pudo resistir la revuelta de sus soldados turcos, y éstos sacaron de la cárcel a Al-Mu'tazz e hicieron el juramento de fidelidad hacia él.

 Día a día Al-Mu'tazz obtuvo más fama y poder y finalmente Al-Musta‘iin aceptó hacer las paces con Al-Mu'tazz, quien aparentemente aceptó. Posteriormente invitó a Al-Musta‘iin a Samarra, dando la orden de que lo asesinaran en el camino.

Al-Musta‘iin durante su califato había dado libertad a algunos de sus familiares y dirigentes turcos para que gastaran lo que quisieran de los tesoros públicos. Su comportamiento en cuanto a nuestros Inmaculados Imames era muy indigno, y según algunas narraciones murió después de haber sido maldecido por el Imam Hasan Al-'Askari (P).

Después de que Al-Musta‘iin fue asesinado, Al-Mu'tazz hijo de Al-Mutawakkil y hermano de Al-Muntasir tomó el califato. La actitud que tomo hacia los seguidores de 'Alí (P) fue muy infame.

 Durante su gobierno un grupo de los alíes fueron asesinados o envenenados, y también fue en esa época en la cuál el Imam Al-Hadi (P) fue martirizado.

Finalmente Al-Mu'tazz se enfrentó con la revuelta de los jefes militares turcos y otros; los agitadores lo destituyeron y después de golpearlo y herirlo lo echaron en un sótano, cerrando sus puertas para que muriese ahí.


SU LIMITACIÓN Y MARTIRIO


Cualquier persona entendida al observar la vida del Imam Al-Hadi (P) comprende que este Inmaculado durante toda su existencia tuvo que enfrentarse a una situación muy amarga, sofocante y limitada, y claro está esta situación no fue especial de su época, sino que durante todo el gobierno de los Bani Umaiiah y el de los Bani 'Abbas –a excepción de algunos períodos muy cortos- la situación fue la misma. Los califas usurpadores pasaban por alto a la sociedad y a sus intereses, y a la gente la utilizaban como medio para llegar a sus propósitos. Durante el gobierno de los califas tiranos existía tal temor que la gente no tenía el aliento ni valentía suficiente para rebelarse en contra de esos sediciosos, y aprovechar de la guía de los Inmaculados Imames, así como fundar un gobierno islámico verdadero; por ello las relaciones entre la comunidad y el Imam se encontraban sumamente limitadas, y tal y como dijimos anteriormente el gobierno de esa época trasladó a la fuerza al Imam Al-Hadi (P) de Medina al centro del califato de esos días o sea Samarra, y tenía a este Inmaculado completamente bajo vigilancia. A pesar de todo esto el Imam, soportando todos estos sufrimientos y limitaciones, nunca aceptó en lo más mínimo a esos opresores. Es evidente que la personalidad divina y situación social en la que se encontraba el Imam, así como la lucha negativa y la falta de cooperación por parte de él hacia con los califas, los disgustaba y provocaba temor en estos sediciosos. Los Bani 'Abbas constantemente se encontraban disgustados por esta situación, y finalmente llegaron a la única solución: apagar la luz de Dios, o sea asesinarlo.

Así fue como el Imam Al-Hadi (P), al igual que sus honorables antepasados, no falleció de muerte natural y fue envenenado durante el califato de Al-Mu'tazz Al-'Abbasi.

 Y fue el tercer día del mes de Rayab del año 254 d.H. que falleció y fue sepultado en su casa en Samarra.

Al-Mu'tazz y sus seguidores trataban de mostrarse amistosos hacia el Imam; y al participar en la oración del muerto y el entierro del Imam ambicionaban cosechar a favor de sus viles propósitos, y engañando a la gente pretendían cubrir sus crímenes.

 Según nuestras creencias shi'ítas, el siguiente Imam deberá realizar la oración del muerto para el Imam fallecido, y por ello antes de que el inmaculado cuerpo del Imam lo llevasen fuera de la casa, el Imam Hasan Al-'Askari (P) valioso hijo del Imam Al-Hadi (P) realizó la oración para su padre. Y cuando sacaron el cuerpo de la casa, Al-Mu'tazz envió a su hermano Ahmad Ibn Al-Mutawakkil para que ejecutara la oración del muerto en la calle llamada "Abi Ahmad". Mucha gente participó en el funeral del Imam; todos lloraban y gritaban fuertemente.

 Después de terminada la ceremonia regresaron el cuerpo de este Inmaculado a su casa y ahí lo enterraron.

 "Los saludos de Dios sean para él y para sus purificados ancestros".

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